El Poder de los Corros o los Corros de Poder

El poder de les rotllanes

Cuando pienso en un corro me viene a la mente: la inclusión, que cada uno tiene su lugar, mirar hacia uno mismo y hacia el grupo…

Si entramos un poco en la historia de la humanidad, en tiempos prehistóricos había habido corros. En ese momento, los humanos se unieron alrededor de un incendio o alrededor de la comida. Sentarse al lado del otro permitió que cada uno de ellos recibiera el calor del fuego, pero también les permitió compartir la comida, comer juntos y sentir el calor el uno del otro.
Si nos fijamos en el presente, en los Esplais y los caus se hacen muchos corros.
¿Qué pesado!!! Todo el día haciendo cosas juntos y compartiendo espacios, incluso tienen canciones para poder hacer estos corros perfectos. Y si miramos a nuestro alrededor, nuestros hijos también hacen corros escolares e incluso, cuando vamos a las reuniones de familias, charlas, formaciones, etc., profesores y facilitadores más atrevidos, también nos hacen poner en círculo. ¿Pero por qué? ¿Qué tienen los corros que no tengan las filas (uno/a tras otro/a) o una fila de sillas dispuestas correctamente para ver un power point?

Bien simple, LO TIENEN TODO.

Los corros se entienden como un círculo perfecto donde todo el mundo tiene un lugar. Generan un espíritu de la comunidad y desarrollan el sentimiento de pertenencia a un grupo. Todos, absolutamente todos son importantes en el círculo. Como seres humanos estamos preocupados y nos gusta que cada uno tenga su lugar. El sistema todavía se hace más evidente cuando alguien está desaparecido dentro del círculo o si está un poco más atrás o hacia adelante. Y es que podemos eliminar mucha información simplemente haciendo un corro «simple».

El corro también podría ser sinónimo de mirada. El corro permite ser vigilado y mirar a los demás. Si no estás en círculo, es difícil mirar al resto y que los demás te miren a ti.

Además, hay muchos tipos: corros sentados con piernas cruzadas, corros de pies o de manos, corros de todo el cuerpo, y así sucesivamente, es seguro que hay tantos tipos de corros como de personas, pero todos tienen en común que todo el mundo es protagonista e imprescindible.

Dentro del círculo se facilita la complicidad de cada uno. Son dinámicos, ya que promueven la participación de todo el grupo, la conversación, hay debates, cada uno tiene su espacio para decir el suyo propio. Proporcionan «escalf», seguridad, confianza e igualdad. Y todo esto favorece al clima. Si cada uno tiene su lugar y se siente bien en esto, seguramente el clima que se genera es de bienestar.
Los corros también generan movimiento. Ser capaz de cambiar el lugar si el lugar que ocupas no te hace sentir bien es importante, y utilizando este recurso podemos trabajar esta conciencia emocional, transformando también lo que nos hizo sentir mal, con un simple movimiento, en un espacio de bienestar.

¿Y qué podemos trabajar con un corro?

Pues fácil, ya lo hemos visto, TODO. Curiosamente, el poder de los corros y el simple hecho de usarlos se convierten en corros de poder. ¡Quién lo iba a decir!

Lydia Villena

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Lydia Villena
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