Charlas para Familias y Acompañantes

LA GRADA y EL DEPORTE

Hace unos años, en mi etapa de entrenador del fútbol base en un equipo de barrio de una  población del extrarradio de Barcelona, fui testigo de cómo la grada, la familia, las relaciones y la educación en particular podían afectar al rendimiento y al crecimiento de los deportistas.

Las normas del club eran claras al ser una categoría base, “benjamines”. Todos los jugadores debían tener el mismo tiempo de juego aproximadamente y era el entrenador quien proponía el sistema de juego y equilibraba los tiempos de juego de los jugadores. Los partidos se desarrollaban en medio campo, con porterías pequeñas y con siete jugadores.

Y surgió el primer problema con el club, me proporcionó “diecisiete jugadores”, en un equipo: “Benjamín A” y “Benjamín B”, y cada semana en cuarenta minutos de partido, debían jugar diecisiete benjamines repartidos equitativamente y además debían jugar bien. Cualquiera que haya estado con niños de 7 ó 8 años sabe que es algo prácticamente imposible equilibrar semejante energía y menos siendo tantos jugadores.

No tardó mucho tiempo en que los sentimientos de injusticia de las familias ante los pocos minutos de juego de sus hijos, los malos resultados, el mal juego y lo mucho que pagaban, saltaran en contra del club y por supuesto del entrenador. La sensación no era agradable.

Pero no fue hasta que un niño empezó a enfadarse y a llorar después de cada fallo, que me di cuenta que debía intervenir más allá del entrenador que en esos momentos era. Me di cuenta de que los niños estaban sufriendo con la presión de sus padres y la presión del resultado; con la poca motivación de los pocos minutos de juego. 

Las familias empezaron a hablar mal del entrenador. Los niños ya no me escuchaban a mí, me había convertido en una persona que los alineaba cada sábado y nada más. Al final, cada sábado de partido que debía ser para disfrutar, se convirtió en un sábado para olvidar.

Me dí cuenta de que mis funciones implicaban trabajar mas allá de las sesiones de entreno y más allá del ámbito de mis jugadores.  Tenía que también ayudar al club y a las familias a crecer en la cultura del deporte.

Urgentemente convoque reuniones con el club y con los padres por separado. Me situé en mi lugar. Expuse la situación, las necesidades y las normas yo. Fui firme incluso tomando decisiones polémicas. Algunas de las decisiones concretas fueron: Enseñar a las familias que era contraproducente que dieran instrucciones a sus hijos. Y pedir paciencia, a la vez que mostrándome abierto a hablar cada vez que quisieran sobre su hijo y sus sensaciones.

Fue estupendo. Las familias necesitaban hablar y necesitaban saber que alguien estaba al frente del equipo, y de sus hijos. Sintieron que había alguien responsable, que el dinero que ponían para sus hijos estaba siendo bien invertido y al final los resultados y el juego empezaron a aparecer, los niños disfrutaban y los padres también. 

En SeeRSporT tenemos experiencia de campo, sabemos lo que necesitan los niños, los padres y las entidades. Si se fomentan relaciones sanas y de diálogo entre los entornos que están en el deporte, se obtienen mejoras de rendimientos y crecimiento de las personas.

Opinión de Clientes

" Fue curioso. La claridad con la que hablaban los formadores, y los recursos que usaron nos hicieron cuestionarnos muchas cosas, pero nos entraron bien, no nos sentimos atacados. Y estoy muy agradecida de esa sesión".
Familia anónima

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