Miradas y reflejos que nos regalan nuestros hijos/as

Desde SEER, y de la mano de Isabel Gil, madre, educadora y responsable SEER en Galicia, os presentamos este post sobre la mirada y los reflejos que nos regalan nuestros hijos/as.
¡Seguimos creando, que los disfrutéis!

¿HAS VISTO UN COMPORTAMIENTO EN TU HIJO QUE NO TE GUSTA?

Pues mírate a ti mismo. Esta es una frase que encontré hace tiempo en un libro de coaching personal de Paco Yuste. Me sentó como un guantazo. Cómo decirlo de otra manera. Y efectivamente con el tiempo, formación, trabajo personal, he aprendido (y aceptado muy a mi pesar de 😉 que nuestros hijos son nuestros espejos, es decir, que ellos nos imitan tanto para lo bueno como para lo malo. He de decir, que en un principio me costó encontrar en mí o en mi pareja esos comportamientos que tanto les reprochaba (y aún ahora, aunque cada vez menos y menos).

¿Curioso no? Los aprenden de nosotros y ¡luego les reñimos y nos enfadamos porque también lo reproducen! Por supuesto, que no los hacen de forma consciente; ellos aprenden lo que ven que hacemos nosotros, no lo que les decimos. Su inconsciente lo capta todo, y luego, de forma automática, por mucho que les digamos, los repiten. Por tanto, si quieres que tu hijo cambie un comportamiento, primero lo tendrás que cambiar tú.

Queremos que nuestros hijos sean felices, maravillosos….¿y nosotros? Pues o empezamos por nosotros, o complicado lo tendrán por mucho que hagamos, digamos, les demos… Si quieres que sea feliz, empieza por ser tu feliz… Sin embargo, tendemos a repetir patrones, comportamientos que nos pasamos de padres a hijos, de generación en generación. ¡Fíjate! ¡Tiene el carácter de su padre/madre! Es que yo soy así. Yo soy así, hasta que decido ser asá. Y supone un esfuerzo, mucha voluntad para no mantener los programas que vamos repitiendo. Y consciencia. Porque cuando no nos damos cuenta de ellos, difícilmente los podemos cambiar. Y para eso nuestros hijos son expertos! Nos los muestran cada día.

ES APRENDER A OBSERVAR, A CUESTIONARSE CUANDO LO HEMOS HECHO NOSOTROS TAMBIÉN. Y CUANDO TE COGES, A VECES HASTA ES UN TANTO SHOCK!

Aún ayer estaba riñendo a mi hijo por las formas en las que estaba hablando a su hermano, cuando sobre la marcha me di cuenta de que yo estaba empleando exactamente las mismas formas que estaba usando yo con él en esos momentos ¡Arg! Poco a poco va aprendiendo uno a cogerse en cada renuncio….que es como ¡trágame tierra!

Y a esto podemos añadir que reservamos las chozas para la familia. La famosa frase de donde hay confianza da asco…Resulta increíble esa tendencia a portarnos peor con quienes más queremos. Y esa frase que tanto me gusta de “Será cuando menos lo merezca cuando más te necesite” De ahí que nuestros hijos sean “caldo” ideal para trabajo personal y tomar la decisión de dar un BASTA a esos programas que nos pasamos de generación en generación, un BASTA a proyectar sobre ellos (de forma inconsciente, claro) aquello que nosotros no conseguimos. Que incoherencia ¿no? Pues si de verdad es lo que quieres para tus hijos, empieza por ti.

Empieza por amarte, por ser feliz, estar en paz. Es el mayor tesoro que les podrás dar, además de la vida.

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Isabel Gil Docampo

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